MENTE DE ARTESANO

El camino hacia la maestría


¿Qué hace un artesano?

Un artesano es un artista con las manos. Los artesanos realizan su trabajo a mano o con distintos instrumentos propios de manualidades, lo que lo hace totalmente diferente al trabajo industrial en serie o automatizado, por lo que un artesano debe tener cierta maestría en sus destrezas y habilidades para realizar su trabajo, una maestría que desarrolla con el pasar de los años.

Otra característica es que el artesano prioriza la pasión por su trabajo más que el resultado monetario del mismo y, en muchas ocasiones, realiza creaciones únicas, innovadoras e irrepetibles o creaciones a gusto de sus clientes.

Teniendo como preámbulo qué hace un artesano podemos rescatar algunas de sus cualidades e integrarlas en nuestra práctica de Movimiento ya que nosotros somos los artesanos de nuestro propio cuerpo.

Crítica a nuestra cultura acelerada

La mentalidad de artesano se trata de la actitud que adoptas frente al problema y la forma cómo trabajas.

Nuestra cultura está obsesionada con los objetivos, la productividad y el querer llegar más lejos constantemente, y no está mal tener objetivos y ser productivos, pero muchas veces olvidamos o no valoramos el proceso ni el tiempo ni el contenido ni el valor de la experiencia, lo cual deviene en objetivos vacíos. Y precisamente por este motivo la tendencia es que muchas personas vivan aceleradas y se sientan infelices con su vida y con ellas mismas.

Vivimos en «La cultura de la comida rápida». Estamos tan acostumbrados a ver resultados inmediatos en el corto plazo, a consumir las cosas ya hechas y servidas, a que nos traigan la comida a la puerta de nuestra casa y a recibir la solución a tan solo un «clic» sin ningún tipo de esfuerzo que hemos olvidado el valor de fabricar o hacer algo por nuestra propia cuenta con nuestro propio esfuerzo y sudor. Por el contrario, un artesano no espera que alguien haga el trabajo por él porque tiene la necesidad y debe hacerlo por su propia cuenta. Muchas veces nos hace falta eso: tener iniciativa propia y ser autosuficiente.

Aprender a lidiar con la frustración

La frustración en pequeñas dosis es saludable. Esa insatisfacción e incomodidad cuando no logras resolver el problema es el punto entre abandonar o seguir.

Si algo podemos aprender de un artesano es su perseverancia porque el artesano vive de su trabajo y no puede darse el lujo de parar. Debe aprender a tolerar la adversidad y dar soluciones a los problemas.

Hoy en día las personas se frustran fácilmente, se rinden, se deprimen y abandonan. No buscan alternativas ni soluciones. Por ello es necesario estar expuestos gradualmente ante la frustración para poder reconocer cómo reaccionamos y nos enfrentamos a ella de tal manera que, cuando nos enfrentemos ante problemas reales y cotidianos, podamos enfrentar ese proceso con mayor control y seguridad.

Como el salmón que nada a contracorriente tienes que proyectarte la idea de que el río estará en contra tuyo… y luchar.

¿Cómo lidiar con la frustración?

Depende mucho de cómo miras a la frustración. Es bueno hablar de la frustración mucho antes de que suceda. Ver a la frustración como una oportunidad de salir de la zona de confort y evolucionar.

Si te sientes frustrado frente a un problema debes buscar nuevas formas de enfrentarte al desafío y entender que los procesos son personales. Debes adaptar el trabajo a tu caso particular usando diferentes juegos, dinámicas y elementos; usa tu creatividad. Es un juego de matices. Si es muy sencillo termina siendo aburrido, si es muy difícil termina siendo frustrante. Poco a poco. La adaptación es un proceso de subir y bajar escalones. Vas jugando con las transiciones. Si subes 3 escalones y te estancas retrocedes 2 escalones para luego volver a subir, y así sucesivamente.

El aprendizaje y la adaptación es un constante juego entre avanzar y retroceder casillas. Al final tu cerebro y tu cuerpo van a sintetizar y optimizar los procesos de forma automática.

El trabajo en comunidad también es vital. El dolor y el sufrimiento compartido que experimenté en Parkour te hacen sentir que puedes lograr cualquier cosa. Sabes que todos están luchando y lidiando con sus límites y frustraciones. El sufrimiento del que está a tu lado también es tu sufrimiento y esa es una herramienta psicológica muy fuerte. No estás solo ni te sientes débil. Tienes gente a tu lado luchando hombro a hombro y ese hecho te da energías para seguir adelante.

Empezamos juntos, terminamos juntos.

Trabajo serio: estás comprometido o no lo estás

Nunca presumas de algo que no eres capaz de cumplir, piensa antes de hablar o hacer porque eres esclavo de tus palabras y acciones. Sé honrado con tu práctica. Debes entregarte a tus metas y cumplirlas, no puedes dejar tu trabajo a medias. Tienes que aprender a asumir responsabilidades.

Si quieres llegar a una meta no la tendrás fácil, no existe el logro rápido, tienes que luchar y considerar toda la inversión en tiempo y esfuerzo que necesitas, y asumirlo. Este proceso es muy mental porque constantemente estás lidiando con esa presión entre abandonar o seguir. Es muy personal.

Si me he propuesto hacer una determinada distancia en cuadrupedias debo cumplirlo. No importa cuánto tiempo me tome hacerlo. Debo mantener mi palabra.

Sin embargo, la prioridad del artesano es realizar un buen trabajo de calidad. Al artesano no le interesa lo que digan los demás o no espera felicitaciones por su trabajo, le interesa que su trabajo funcione y sea útil.

Así como el artesano, busca calidad en cada trabajo que hagas sin esperar nada a cambio. No lo hagas por motivos externos: competencias, exhibiciones, demostraciones, videos de Instagram, felicitaciones, halagos, retribuciones, etc. Esas son simples consecuencias. Cuando resuelvas un problema tienes que pensar que no habrá público que te aplauda o te admire. No habrá ovación por tu trabajo. A nadie le interesa. A nadie le importa. Todos andan en sus propios problemas. Estás creando algo nuevo y útil para ti, para tu práctica, para tu conocimiento y experiencia. Si lo ves desde ese punto de vista no hay razón para descansar o detenerse. Es una lucha constante por aprender y ver hasta dónde pueden llevarte tus capacidades y habilidades.

Cumple tu palabra y haz un buen trabajo de calidad. Esta forma de pensar construye compromiso, confianza, autodisciplina, persistencia, entrega y pasión por lo que haces. Es fascinante ver hasta qué punto puede exigirse uno mismo. El juego es intenso. Siempre coqueteando con tus límites físicos y mentales. Siempre pensando cómo mejorar y constantemente superándote a ti mismo(a). Te sorprenderán las cosas que eres capaz de hacer.

Todas las cosas que realices durante el día, por más simples que sean, hazlas lo mejor posible sin esperar el resultado o la recompensa. O estás comprometido con lo que haces o mejor no lo hagas.

Proceso vs. Resultado

Es interesante todo el potencial que puede tener una persona pero más interesante es toda la preparación y el tiempo invertido que hay detrás. Por lo general ese aspecto es el más olvidado. Las personas admiran, anhelan y quieren llegar de una vez al resultado sin prestar atención al proceso.

La mentalidad de artesano se trata de no perder de vista el objetivo, pero a la vez, darle valor al camino que recorremos para alcanzarlo. Como dice el dicho: «No es la meta sino el viaje». El artesano encuentra el propósito de su obra en el proceso, el resultado es una simple consecuencia.

Si pasas días en una barandilla caminando en equilibrio te convertirás en un experto caminando en equilibrio. Si pasas meses practicando la misma técnica te volverás un experto en esa técnica. En conclusión: La práctica hace al maestro.

La repetición es el factor principal. Es fascinante ver cómo el cuerpo y la mente se adaptan a lo que más hacen. Puede ser absolutamente cualquier cosa (sentarse en el sofá, tocar violín, pararse de manos, hacer malabares, levantar pesas, resolver problemas de matemáticas, jugar videojuegos, dibujar, bailar, hablar en público, aprender un idioma, etc.) te vuelves mejor en las cosas que haces todo el tiempo. «Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito» (Will Durant inspirado en Aristóteles).

Usualmente las personas me dicen que quieren aprender y tienen la energía para entrenar pero no prestan atención a los pequeños detalles. Lo curioso es que el aprendizaje, la maestría, el control y el dominio de una habilidad tienen un costo muy alto en tiempo y esfuerzo. Y ese es precisamente el costo que muchas personas no quieren asumir. Lo que observas en una foto o en un video de 30 segundos me ha costado horas, meses y años de aprendizaje y práctica.

Debes construir la habilidad capa por capa y construir tu técnica lento, progresivo, con dedicación y minuciosamente como un artesano. Uno mismo debe tomarse el tiempo y aprender a organizar su propia práctica, reconocer sus limitaciones, escuchar sus sensaciones, conocer cómo aprende, cómo funciona su cuerpo, cómo descansa y cómo se recupera. Puedes anotar en una libreta tus pensamientos y experiencias como una bitácora. Puedes mirarte al espejo o usar una cámara para grabar y registrar tu práctica, y así autoevaluarte. Debes buscar hacer las cosas lo mejor posible por tu propio bien y el de tu cuerpo. Es responsabilidad de cada uno(a) trabajar mucho y sentir su mejora.

La mentalidad de artesano nos lleva hacia la maestría, pero esta no debería compararse con el perfeccionismo ni con la búsqueda del éxito. La maestría significa búsqueda constante del control y el dominio de una habilidad. Esta búsqueda no sigue una línea recta ni tiene una receta definida sino que se logra con mucha dedicación, errores, aciertos, aprendizajes y experiencias. Esta búsqueda no tiene fin porque constantemente estamos cambiando, reajustando o mejorando algún detalle. Es un proceso evolutivo lleno de crecimiento.

Por otro lado, algo que podemos aprender del artesano es su paciencia. Algunos trabajos pueden durar meses o años y un buen artesano sabe que no debe apresurar ni retrasar el proceso, simplemente ir a su propio ritmo. Una buena obra está lista a su debido tiempo.

Resolver un problema puede tomarte minutos, horas, meses o años. ¡Tómate todo el tiempo que quieras! Ve a tu ritmo porque no estás en una competencia. ¿Y si te equivocas en el camino? Errar es bueno, bienvenido el error. Sé tajante con tus decisiones y receptivo ante la experiencia. El fracaso es la mejor herramienta para aprender. Si celebramos el éxito también deberíamos celebrar el fracaso, son opuestos complementarios que se retroalimentan. Debemos aprender a cometer errores y autocorregirnos constantemente porque la vida está llena de fracasos y debemos aprender a lidiar con eso. Más importante que los errores, los aciertos y el resultado es el proceso de tu aprendizaje, toda la inversión que estás asumiendo y toda la experiencia que estás ganando. Eso te vuelve sabio.

Si solo prestas atención al resultado entonces la frustración, el estrés y el sobreesfuerzo pueden voltearse en tu contra terminando en lesiones, depresión, ansiedad, enfermedad y violencia.

¡Construye el proceso! ¡Presta atención al proceso! ¡Trabájalo! ¡Entiéndelo! ¡Resuélvelo! El resultado se develará por sí solo.

Movimiento aquí y ahora

Alguna vez te has preguntado: ¿Cómo te cepillas los dientes? ¿Cómo almuerzas? ¿Cómo caminas por atestadas calles? ¿Cómo subes al autobús? ¿Qué posturas adoptas cuando conversas? ¿Cuáles son tus gestos, reacciones y expresiones? ¿Cómo trabajas? ¿Cómo entrenas?

A lo largo del día realizas infinidad de movimientos y en muchos de ellos no eres consciente del cómo los haces, es más, ni siquiera te das cuenta. Este hecho es más común de lo que parece sobre todo en nuestra «era digital» actual. La falta de capacidad de prestar atención es probablemente uno de los problemas que más se encuentran hoy en día, hay un incremento de déficit de atención, cada vez a una edad más temprana.

Hoy es difícil leer un libro o concentrarte en una tarea durante un largo periodo de tiempo. Esto ocurre porque tenemos una sobreestimulación de información que afecta nuestra capacidad de aprendizaje, nuestra capacidad de retener información y nuestra capacidad de ser productivos y creativos simplemente porque el cerebro no puede procesar demasiada información al mismo tiempo.

Puede que esto no tenga un impacto profundo en nuestra salud a simple vista pero nos quita calidad de vida y bienestar.

En esta cultura actual acelerada la atención es un buen negocio y las empresas de tecnología lo saben. Todas las redes sociales, los aplicativos móviles, los programas y las plataformas web buscan tu atención y lucran con eso. El negocio está en mantenerte el mayor tiempo posible en sus plataformas y, tu atención, junto con la información de tus gustos y preferencias, las ofrece a las empresas para que oferten sus productos y servicios de tal manera que resulten irresistibles para nuestro uso. Saben muy bien cómo funciona el cerebro humano. En el mundo de la «era digital» la información y tu atención se han convertido en un buen negocio.

Entonces: ¿Qué podemos hacer?

No. No se trata de dejar nuestros dispositivos móviles y volver a la época primitiva, pero podemos adquirir estrategias y cambiar nuestra perspectiva para crear hábitos que nos permitan administrar mejor nuestra atención, nuestra gestión del tiempo y nuestro consumo de información.

Eres lo que permites y también lo que restringes.

Una opción puede ser organizar horarios para trabajar y otros horarios para distraerte. No mezcles los dos porque es ahí cuando caemos en ese círculo vicioso de procrastinación. Cuando toca trabajar bloquea las aplicaciones distractoras, puedes configurar tus dispositivos para ello. Otra opción es aprender a manejar tus horarios de atención y asegurarte de que tus contactos sepan esos horarios de atención. Tus amistades, familiares y compañeros de trabajo deben comprender que no estás conectado(a) a todas horas. Y tienen que respetar tu horario personal también.

Pero vayamos más profundo. Algo que podemos aprender de un artesano es que presta atención a los detalles y a la técnica, constantemente está refinando su técnica. Su trabajo es refinado porque está prestando atención plena en el momento presente, disfrutando la experiencia del momento, inmerso en el proceso, atento, enfocado y concentrado excluyendo toda información inútil y distractora. No piensa en otra cosa más que en su obra y esto choca rotundamente con nuestra cultura acelerada multi-tareas y la sobreestimulación que vivimos día a día (redes sociales; noticias; contaminación sonora, visual, lumínica; etc.).

Tomarse el tiempo para notar realmente cómo te sientes en el momento presente es una habilidad que debe ser entrenada. Es importante prestar total atención (o tanto como puedas) en lo que el cuerpo y la mente están haciendo todo el tiempo: la respiración, la velocidad, la colocación de la mano, la posición del cuerpo, la distribución del peso, pensamientos, sentimientos, motivaciones, etc. Incluso debes prestar atención cuando conversas o interactúas con otras personas consiguiendo información de todas las formas posibles como el tono de voz, la postura, los gestos, el significado de las palabras, la intencionalidad, etc. De igual manera cuando hablas o realizas alguna acción.

Tenemos el concepto erróneo de que la persona productiva es aquella persona que trabaja más, hace miles de cosas y no tiene tiempo ni para ella misma; pero no, puedes tener tus 5 minutos de genialidad y llegar a ser muy productivo sin necesidad de desgastarte innecesariamente, puedes hacer más sin desperdiciar tanta energía. Lo que muchas personas ignoran es que muchas veces nuestra productividad baja porque no prestamos atención a los detalles del presente, o estamos pensando demasiado en el pasado o estamos pensando demasiado en el futuro, pero en realidad todo momento es ahora. ¡Vive el ahora! ¡Vive el presente!

Sé que es difícil estar «aquí y ahora» porque involucra trabajo mental. Si tan solo fuéramos más atentos y cautelosos usaríamos con mayor eficiencia nuestros movimientos y realizaríamos acertadamente nuestras acciones; sin embargo, este hecho no ocurre en la práctica diaria porque somos perezosos mentales y nos cuesta.

Cuanto más atención y disfrute le das al proceso, y menos al resultado, paradójicamente el resultado sale mucho mejor.

Pero cuando prestamos más atención al resultado muchas veces nos decepcionamos de nuestra productividad en relación con el resultado, y esto ocurre porque no prestamos atención al proceso.

No solo es necesario entrenar el cuerpo sino también se debe entrenar la mente. Básicamente debería considerarse seguro un movimiento cuando se hace con el 100% de atención. No obstante, muchos accidentes ocurren por no prestar atención en la ejecución de nuestros movimientos ni al entorno que nos rodea. En la mayoría de los casos las lesiones surgen porque fallaste durante el proceso y no te concentraste. Los pequeños accidentes (cortes, abrasiones y contusiones) son buenos maestros porque te permiten saber que no estás prestando atención, es parte de tu aprendizaje. Son las grandes lesiones (roturas de ligamentos, lesiones de tendón y huesos rotos) las que debes evitar.

Por eso cuando practicamos o entrenamos procuramos estar atentos, concentrados, enfocados, inmersos e involucrados en el momento presente ignorando toda información que nos distrae o nos aleja de nuestra práctica. Se trata de meditar en movimiento. Entendemos que moverse conscientemente nos permite aprovechar al máximo nuestras capacidades y habilidades, y constantemente entrenamos nuestra mente en ello. No es nada fácil.

Esta forma de pensar no solo aplica para tu entrenamiento también se puede trasladar a la vida cotidiana: actividades del hogar y del trabajo, caminar por atestadas calles, subir y bajar escaleras, etc. Siempre moverse de forma atenta y fluida. Siempre buscando ser lo más cauteloso posible en todo momento.

Cada cosa que hagas en la vida, cualquier actividad en cualquier ámbito, hazlo con toda tu atención. Hazlo deliberadamente, con intención. Deja que te consuma el momento. Debes estar presente en ese momento. Elimina todas las distracciones. Concéntrate. Trata de hacerlo tan bien como puedas. Enfócate en todo lo que te rodea porque el más mínimo detalle te puede enseñar algo.

Vas a ver que, con resultados buenos o malos, habrá valido la pena porque habrá un verdadero aprendizaje difícil de olvidar, y por lo tanto, serás mas sabio(a).

Trabajo vs. Juego

¿Hace cuánto tiempo que no juegas? ¿Cuándo dejaste de jugar? ¿Y cómo se relaciona el trabajo con el juego?

La respuesta es sencilla: aprendemos jugando por naturaleza. El juego y la curiosidad están íntimamente ligados entre sí; además, jugar es una condición indispensable porque nos brinda las energías para seguir trabajando, optimizando el cansancio físico y mental. El problema es que nos hemos alejado tanto de la noción de jugar, tanto, que hemos olvidado que ha sido la mejor manera de aprender, y en mi opinión, la mejor manera de entrenar el cuerpo y la mente.

Recuerda tus momentos de infancia cuando pasabas tiempo en el parque jugando con tus amigos: pasaban un tiempo trepando árboles, luego jugando «el piso es lava», después descansaban un rato conversando sentados en el suelo y nuevamente volvían a jugar con un balón hasta finalizar el día.

Tomemos este ejemplo y llevémoslo a nuestra práctica. La palabra clave es «variedad», es decir, puedes plantearte distintos problemas, determinar el orden de ejecución que vas a emplear, los tiempos, las repeticiones, las intensidades y las dificultades que le brindarás a cada actividad, y descansar cuando creas necesario.

Una práctica variada permitirá que podamos realizar nuestro entrenamiento sin caer en el sobreesfuerzo ni en el cansancio físico y mental. La finalidad es hacer que tu práctica sea metódica, reflexiva y exigente pero sin perder el aspecto lúdico. Alcanzar tus metas no implica que vas a estar presionado, estresando y sobre-exigiéndote.

Muchas veces se sorprenden cuando digo que entreno 5 o 6 horas diarias, y no soy un atleta o artista profesional de élite, pero mucho depende de la perspectiva de tu entrenamiento. Para mí resolver problemas es un juego, mi práctica en sí misma es un juego.

Cuando estoy entrenando estoy jugando. Puedo realizar cuadrupedias una cierta distancia, luego realizar repeticiones de planchas e inmediatamente descansar sentado en el suelo conversando con mis amigos; luego hacer equilibrio en una barra, después practicar parada de manos, un poco de malabares y finalmente realizar estiramientos.

La verdad no sigo rutinas rígidas y estrictamente planificadas. De juego en juego he trabajado mucho, he sido productivo y las 5 o 6 horas pasaron muy rápido sin darme cuenta.

Pueden ser 5 minutos, 15 minutos, 1 hora, 5 horas o todo el día pero siempre respetando tres principios fundamentales para mí: el juego, la curiosidad y la variedad. Esta forma de trabajar me permite integrar fácilmente mi práctica a mi vida cotidiana, transformando mi práctica en un hábito. La perspectiva cambia y ya no necesito motivaciones externas para moverme, solo estoy jugando y explorando.

¿Por qué los jóvenes y adultos se cansan rápido y no aguantan más de una hora de entrenamiento? Porque no juegan.

El juego explica por qué un joven aprende más en los videojuegos que en un salón de clases tradicional.

¡Lo lograste!

La sensación que uno siente cuando ha resuelto un problema es indescriptible. Lo que creías imposible y frustrante ahora es posible. Lo que antes te costaba hacer ahora es costumbre y lo disfrutas hacer. Te sientes orgulloso(a) y con mucha satisfacción. Sientes un cambio en muchos aspectos: neurológico, biológico, físico, emocional, cognitivo, etc.

¿Qué pasó? Aprendiste algo más de ti. Agregaste una nueva experiencia. Ya no eres la misma persona. ¡Has evolucionado!

Si quieres dialogar sobre el tema o unificar nuestros proyectos y puntos de vista escríbeme.

Bibliografía

Estas son algunas fuentes que he consultado para nutrir mi investigación.

Evento: Seminario Parkour Origins
Autor: Stephane Vigroux
Fecha del evento: Agosto 2016
País/Ciudad: Bogotá, Colombia

Autor: Stephane Vigroux
Fecha de publicación: 2006
Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=q4mZf80fOh

Autor: Stephane Vigroux
Fecha de publicación: 2009
Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=cxaAzLdhKxU

Título: Just Move – Youtube
Autor: Ido Portal
Fecha de publicación: 2017
Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=qJDz7qHBGQg&t=1s

Libro: Nacidos para correr
Autor: Christopher McDougall
Fecha de publicación: 2011
País/Ciudad: New York

Libro: Método Natural de Ejercicio Físico
Autor: Robert Sánchez
Fecha de publicación: 2013
País/Ciudad: Barcelona

Título: Enfoque de Artesano
Sitio web: The Bamboo Body
Fecha de publicación: 20 de junio de 2019
Enlace: https://www.thebamboobody.es/noticias/enfoque-de-artesano

Título: La mentalidad de un artesano
Sitio web: Hoppy Adventure
Fecha de publicación: 28 de junio de 2018
Enlace: https://hoppyadventure.com/2018/06/28/la-mentalidad-de-un-artesano/

Título: La déficit de atención
Sitio web: The Bamboo Body
Fecha de publicación: 21 de febrero de 2019
Enlace: https://www.thebamboobody.es/noticias/la-deficit-de-atencion