Cambio de paradigmas

Una reflexión sobre la Cultura del Movimiento

Un poco de historia

¿En qué contexto se dio el paradigma de la Cultura Física del siglo XX? ¿Cuál es la mentalidad de la Cultura Física del siglo XX?

Durante la primera mitad del siglo XX en Europa predominaba la Educación Física utilitaria enfocada en prepararse para la batalla mientras que en Estados Unidos estaba surgiendo la Cultura Fitness. Durante la segunda mitad del siglo XX, luego de las dos Guerras Mundiales, tenemos tres nuevos hechos:

Por un lado la Guerra Fría originaría el auge predominante del deporte de alto rendimiento, las ciencias del deporte y las reformas en la Educación Física. Por otro lado en Estados Unidos y Europa surgiría el concepto político “estado de bienestar” donde el gobierno se preocupa por el bienestar de todos sus ciudadanos y sus necesidades básicas, hecho que también influyó en la Educación Física y en la Cultura Física para el ocio y el bienestar. Y por último iniciaría la globalización de los mercados y el nacimiento de la Cultura Física como industria (Cultura Fitness, Cultura Wellness y Cultura del Deporte de Alto Rendimiento).

Estos hechos originaron la creación y proliferación de distintas disciplinas, deportes, métodos, tecnologías, artes, expresiones, estilos y sistemas de entrenamiento de todo tipo. Las culturas occidentales y orientales coexistieron y se fusionaron dando como resultado nuevas culturas y expresiones. Hubo una explosión y diversificación increíble de prácticas especializadas. Pero cada una estaba por su lado, en su mundo, y con su propia visión aislada desde su especialidad y desde su realidad.

“Los educadores físicos solo hablan de educación física, los practicantes de natación solo hablan de natación, los entrenadores funcionales solo hablan de entrenamiento funcional, los practicantes de futbol solo hablan de futbol, los practicantes de gimnasia solo hablan de gimnasia y así sucesivamente”.

¿Y en qué contexto se da el paradigma de la Cultura del Movimiento? Hacia fines del siglo XX comienzan a surgir las revoluciones digitales que lo cambiarían todo: en 1975 nace la empresa Microsoft, en 1976 se crea la empresa Apple, entre los años 1980–1990 internet se puso a disposición del público y nace la Word Wide Web (www), en 1998 nace la empresa Google, entre los años 1992 y 1995 se crea y se distribuye en Estados Unidos el primer Smartphone, en 1997 se creó y se lanzó por primera vez la red WiFi y a finales de los años 90 se comienza a brindar enseñanza virtual y educación a distancia. Luego, ya en pleno siglo XXI, en 2004 nace la empresa Facebook, en 2009 nace la aplicación de mensajería instantánea Whatsapp y en 2010 nace Instagram. Estos solo son algunos ejemplos de toda la revolución tecnológica acelerada que vivimos en estas últimas décadas.

En un mundo complejo, globalizado e interconectado donde internet y las redes sociales lo cambiaron todo. Un mundo donde las comunicaciones son más veloces, viajar por el mundo es más accesible que antes y donde los nuevos problemas que surgen nos exigen nuevas estrategias y visiones. Tarde o temprano se iba a sentir la necesidad de integrar a las disciplinas que estaban dispersas por el mundo y que estas se comuniquen entre sí. Este hecho tuvo efecto en múltiples aspectos de nuestra sociedad desde lo económico hasta lo científico, y la Cultura Física no fue ajena a esta necesidad.

Ya por los años 2012–2015 aparecería Ido Portal hablando sobre la Cultura del Movimiento, tendencia que se viralizó por las redes sociales.

Mi definición de Cultura de Movimiento

Muchas personas me preguntan qué es Cultura del Movimiento y sinceramente la respuesta es muy sencilla, solo que al principio es difícil de comprenderlo porque son conceptos nuevos propios de un cambio de paradigma. Es normal que exista un choque cultural.

Sus mismas palabras lo dicen: Cultura y Movimiento. “Cultura” porque contiene en su interior diversos saberes, creencias, costumbres, prácticas, lenguajes e historias; elementos que van retroalimentándose, cambiando y evolucionando con el paso del tiempo. Y “Movimiento” porque el tema principal es estudiar y desarrollar el potencial del movimiento humano desde todos sus ángulos, escalas, dimensiones, formas, expresiones y aplicaciones.

La Cultura del Movimiento es una tendencia mundial actual que representa un cambio de paradigma. Una propuesta disruptiva de naturaleza holística y más humana que nos propone lo siguiente:

Por un lado nos dice que somos movimiento y existimos en movimiento. Las personas estamos constantemente interconectadas con todo lo que nos rodea. No podemos aislarnos ni dividirnos. Somos afectados por nuestro entorno y a la vez nuestras acciones tienen efecto en nuestro entorno.

Visto desde un aspecto externo nos alimentamos todos los días, nos desplazamos de casa a nuestro centro de estudios o trabajo todas las semanas, vamos de compras, huimos o nos defendemos cuando hay peligro, practicamos la disciplina que nos gusta, bailamos en una fiesta, etc.

Y si vamos al aspecto interno; en todo momento nuestros sentidos están captando información, nuestra sangre está fluyendo, nuestros órganos están en funcionamiento, nuestro cerebro está procesando información, etc. Todo ello ocurre en simultáneo, incluso cuando duermes.

Cuando interactuamos con nuestro entorno nos movemos físicamente (tenemos un cuerpo biológico-mecánico), mentalmente (tenemos una parte cognitiva y una parte emocional que genera  pensamientos y creencias) y socialmente (nos relacionamos con diversos grupos humanos y participamos en los procesos productivos y culturales de la sociedad). No cabe duda alguna: somos movimiento y existimos en movimiento.

Por otro lado, la Cultura del Movimiento nos dice que los problemas actuales en torno a la educación, la salud, el rendimiento, la sobrevivencia, la recreación, el deporte y el arte no se pueden resolver desde un único punto de vista (disciplina), sino más bien desde múltiples perspectivas. Las disciplinas por sí solas tienen limitaciones y presentan carencias en alguno u otro aspecto por su misma especialización.

Esta forma de pensar ha originado el aumento de investigaciones, prácticas y metodologías de enseñanza multidisciplinarias e interdisciplinarias en busca de la integración, cooperación y retroalimentación entre disciplinas para abarcar nuevos campos de estudio, co-crear conocimiento y dar soluciones compatibles a los problemas actuales.

La Cultura Física evoluciona y toma otra perspectiva, otro enfoque y otra mentalidad. Incluso la concepción de “Cultura Física” peca de obsoleto ya que pasamos a un concepto de movimiento humano mucho más amplio, holístico y complejo que solo el aspecto físico. Conceptos como holismo, multidisciplinariedad, interdisciplinariedad, transdisciplinariedad y complejidad se convierten en tendencia. Las disciplinas continúan con sus especialidades y sus culturas propias, pero a la vez sienten la necesidad de comunicarse y retroalimentarse mutuamente para construir nuevo saber y potenciarse.

Muchas veces me pregunto si estamos preparados para estos cambios. Lo cierto es que directa o indirectamente el paradigma fragmentado de la Cultura Física tradicional del siglo XX está pasando hacia el paradigma holístico de la Cultura del Movimiento. Los cambios no se producen de la noche a la mañana, toma su tiempo y se comienza a sentir con el paso de los años.

Un problema de educación y cultura

Si le pides a cualquier persona adulta que se desplace de alguna forma ya sea trepando, reptando, rodando o saltando notarás que la gran mayoría no sabe hacerlo con soltura y eficiencia. Incluso los jóvenes tienen dificultades, cada vez a una edad más temprana.

Esto es preocupante. Como especie humana estamos desperdiciando nuestras capacidades físico-mentales y socavando el desarrollo de habilidades a tal punto que nos hemos vuelto frágiles, torpes, débiles, vulnerables, predecibles e inadaptables. La población en general está olvidando cómo moverse como humanos.

Uno de los grandes retos de nuestra sociedad actual es la globalización del sedentarismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha calificado el sedentarismo como un problema de salud pública mundial, considerada causa común de muchas enfermedades y malestares.

Y aunque constantemente entrenadores, médicos y otros profesionales de la salud nos advierten sobre el sedentarismo y sus efectos, siempre me cuestiono: ¿Por qué a pesar de la gran cantidad de información y advertencias la población continua sedentaria y fuera de forma? ¿Por qué a pesar de la gran cantidad de herramientas, disciplinas, deportes, métodos de ejercitación, programas de entrenamiento, estrategias de marketing, tecnologías avanzadas y plataformas de difusión existe tan poco interés en las personas?

La gran mayoría de personas simplemente no están motivadas a mover su cuerpo, obtener salud y explorar su potencial. Simplemente se motivan porque llega un punto donde los problemas de salud físico-mentales se manifiestan y no queda de otra que empezar a ejercitarse de alguna manera. Hemos reducido el ejercicio o la práctica de alguna disciplina a una mera tarea para no caer en la enfermedad. Son motivaciones externas, extrínsecas. Realmente no hay una valoración real, no encuentran el placer ni el disfrute ni la necesidad. Incluso algunas personas sienten terror. Otras viven sin saber que existe toda una variedad de prácticas a su disposición.

¿Dónde estamos fallando?

Inmediatamente me planteo otras preguntas: ¿En qué estado se encuentran nuestras bases educativas? ¿Por qué pretendemos hacer que las personas se muevan si ni siquiera se les dio una sólida educación para ello? ¿Por qué pretendemos motivar a las personas a moverse si en primera instancia ellas mismas no son conscientes de la importancia que tiene el movimiento en sus vidas?

¿Sedentarismo? El sedentarismo no es un problema de salud, va mucho más allá, es un problema de trasfondo sociocultural. Las personas no tienen esa motivación intrínseca porque no hubo una educación básica sólida que les enseñe el gusto y la importancia de comprender y desarrollar su potencial de movimiento. Lo que ha originado que tengamos una percepción limitada, sesgada y fraccionada de salud y movimiento humano. La educación es la raíz de nuestros problemas actuales. Ni el mejor método de entrenamiento ni el mejor gimnasio ni la mejor máquina ni la mejor tecnología te salvará si no pones de tu parte en comprender tu cuerpo y tu movimiento.

El mensaje es simple. Si usas una computadora debes conocer cómo funciona aunque sea en sus aspectos más básicos. Si usas tu cuerpo y tu mente diariamente debes conocer cómo funcionan aunque sea en sus aspectos más básicos. Es regla general.

¿Cómo es posible que tengamos poco conocimiento sobre nuestras propias capacidades físicas, biológicas, mentales y sociales? ¿Cómo es posible que tengamos tan poco conocimiento sobre nuestra biología, nuestra anatomía, nuestra mecánica, nuestra fisiología, nuestra forma de aprender y nuestra conducta?

Si tan solo las personas recordaran que tienen la capacidad de rodar, arrastrarse, deslizarse, colgarse, gatear, caminar de diversas formas, saltar, equilibrarse, escalar, nadar, danzar, luchar, sortear obstáculos, pararse de manos, realizar acrobacias y mucho más. Si tan solo recordaran que tienen la capacidad de ser fuertes, veloces, flexibles, móviles, potentes, ágiles, precisos, coordinados, entre otras cualidades.

Tenemos todas esas capacidades porque somos seres humanos, son capacidades con las que nacemos. Tenemos un potencial de movimiento increíble. ¿Por qué las personas lo desperdician?

Quizá sí saben que tienen esas capacidades, pero no saben cómo desarrollarlas ni cómo usarlas porque no les han enseñado. Les han hecho creer que no nacieron para ello y que solo unos pocos dotados “talentosos” pueden desarrollar esas habilidades y proezas. Pero no, en realidad pueden moverse más de lo que les dijeron.

En algún momento hemos querido danzar, pararnos de manos, hacer acrobacias, hacer malabares, practicar algún arte marcial, etc. Cuántos nos hemos inspirado con las películas de Jackie Chan luchando, improvisando, saltando, sorteando obstáculos y realizando acrobacias.

Las personas tienen esa curiosidad y esa motivación intrínseca para moverse, pero con el paso de los años vamos socavando y restringiendo esa curiosidad y esa motivación. Hasta que llega un punto donde no nos sentimos capaces de realizar esas cosas.

Hemos confundido las prioridades. La educación ha perdido su valor, cuando, veamos por donde lo veamos la educación es la base. Puedo asegurar que con una educación sólida la salud, el bienestar, el rendimiento, la seguridad, la recreación, el deporte, el arte y la estética del cuerpo son simples consecuencias.

Algo estamos haciendo mal respecto a nuestra Educación Física, ya no brinda una formación acorde a nuestra realidad actual. Hemos perdido claridad. Hemos perdido rumbo. Hemos perdido base.

¿Qué hacer?

La sociedad cambia y con ella también cambian los problemas y las necesidades de las personas. Es natural que la educación, y más precisamente la Educación Física, se vean afectadas al cambio. Tienen que adaptarse y evolucionar.

Muchos expertos en Educación Física afirman que es necesario reestructurar y redefinir una Educación Física tradicional, anacrónica y unidisciplinaria que ya no satisface a las necesidades actuales; y que es momento de adoptar nuevos modelos teóricos y metodológicos para garantizar una Educación Física que sea aplicable a la realidad y que brinde soluciones compatibles a nuestras problemáticas actuales.

Precisamente apunto a resolver ese problema. Si estamos hablando de un cambio de paradigma con la Cultura del Movimiento, por consecuencia, este implica reestructurar y redefinir también a la Educación Física, transformándola en una educación que se ajuste a este nuevo paradigma.

¿Por qué?

La Educación Física está condicionada por las relaciones históricas, científicas, tecnológicas, demográficas, políticas, económicas y sociales de la época. Históricamente la Educación Física surge en Europa a mediados de los siglos XVIII y XIX como una propuesta revolucionaria sobre el cuidado del cuerpo bajo el pensamiento cartesiano, positivista, mecanicista y reduccionista priorizando principalmente el desarrollo motriz del cuerpo y dejando en segundo plano la parte cognitiva, emocional y social. De ahí los nombres “Educación Física” y “Cultura Física” que hace mayor alusión a la educación de cuerpos físicos mecánicos y anatómicos.

En este mismo periodo (siglos XVIII y XIX),  bajo el contexto histórico de las revoluciones industriales y educativas, y las guerras internas de Europa. La Educación Física pasó a tomar como prioridad la formación de personas para que estén listas para la batalla, incentivándola como un deber cívico-patriótico.

Ya en la primera mitad del siglo XX, y en el contexto predominante y latente de las dos Guerras Mundiales, la Educación Física continuó orientada a preparar personas para la batalla.

Luego, en la segunda mitad del siglo XX, durante la Guerra Fría, la Educación Física dejó de tener prioridad utilitaria y pasaría a tener otras prioridades:

La Unión Soviética y Estados Unidos, las dos superpotencias, originan una competencia ideológica, económica, tecnológica, científica, armamentista y atlética. Se impone el deporte de alto rendimiento y este a su vez originó el desarrollo predominante de las ciencias del deporte. Ya no era necesario entrenar para la batalla y la Educación Física sufrió reformas. Ahora el objetivo de la Educación Física era brindar una educación básica e identificar prospectos de futuros deportistas y artistas a través de mecanismos como las olimpiadas y campeonatos escolares, inter-escolares, universitarios, inter-universitarios, inter-regionales e inter-estatales. Este modelo de Educación Física se observa actualmente.

Y a la vez, apareció el concepto “estado de bienestar” en Estados Unidos y Europa. Este es un concepto político en el cual el gobierno se preocupa por el bienestar de todos sus ciudadanos y sus necesidades básicas. La Educación Física no fue ajena a este concepto. También surge la idea de brindar bienestar y recreación en las escuelas integrando deportes, artes y expresiones corporales como la danza y el teatro. En este periodo también hay mayor interés en el sistema nervioso, el cerebro, el aprendizaje y cómo estaba ligado a la educación; comenzó a tomar relevancia las psicopedagogías, la psicología del desarrollo, las teorías del aprendizaje y las neurociencias. Este modelo de Educación Física también se puede observar actualmente.

Sin embargo, ya en el siglo XXI, la revolución de internet cambió todo en tan poco tiempo en muchos aspectos de la sociedad, incluyendo nuestra forma de movernos y de aprender.

Por un lado surge la necesidad de reestructurar la educación en todos sus ámbitos de acción, una educación del siglo XX con rasgos de siglos XVIII y XIX que no se adapta a la velocidad del siglo XXI. Por otro lado surgen nuevos paradigmas holísticos como la Cultura del Movimiento que nos dice que tenemos un potencial de movimiento variado e increíble, y que cuando nos movemos e interactuamos con nuestro entorno lo hacemos a nivel físico, biológico, cognitivo, emocional y social en simultáneo. Somos seres que cuando se mueven realizan movimientos motrices pero también sienten, piensan, se relacionan con otras personas y se expresan. Somos movimiento y existimos en movimiento. Lo que corresponde es decirles a las personas que deben tener una Educación para el Movimiento.

Por lo que también la concepción y el sistema de la Educación Física deben evolucionar. Incluso el nombre peca de obsoleto ya que es reduccionista, restrictivo y limita su campo de acción. Ya no se trata simplemente de educar y adiestrar cuerpos físicos, estamos hablando de educación de personas para la vida y eso va mucho más allá.

No hay de otra, la Educación Física tiene que adaptarse a los nuevos paradigmas y transformarse. Y no estoy criticando a los profesores de Educación Física sino a la concepción de Educación Física y a su sistema. Estoy seguro que existen muy buenos Educadores Físicos pero que a la vez se sienten limitados. Por eso considero que el cambio comienza por las personas, no por el sistema educativo.

Lo que propongo y promuevo es la Educación para el Movimiento; una educación holística,  integradora y fundamental. Una manera distinta de ver a la Educación Física. Una manera distinta de hacer Educación Física.